El yoga como camino Muchas personas comienzan a interesarse por el Yoga como una manera de mantener su cuerpo flexible y en forma. Algunas para aliviar alguna dolencia específica: como tensión en las cervicales, dolores de espalda etc., otras vienen simplemente por la sensación de que no están obteniendo de la vida lo que esta podría darles. Sea cual fuere la razón que nos mueve, el yoga puede ser para nosotros un Camino por el cual transitar no solo aquello en cuya búsqueda acudimos, sino más. La sabiduría que se lleva a cabo en el cuerpo coexiste en la mente y en las emociones para que el ser humano pueda vivir en armonía consigo mismo y con el medio ambiente. Las clases son de 90 minutos. Durante las mismas se anima a los practicantes a escuchar la sabiduría del cuerpo. Con una serie de posturas o asanas, aprenden a conectarse consigo mismos y en vez de desafiar al cuerpo a estirar más allá, a través de la respiración logran tener acceso a más flexibilidad y fuerza. Cualquiera que siga practicándolo se dará cuenta que se ha operado un cambio sutil en su manera de encarar la vida, pues mediante la persistencia en la tonificación y en la relajación del cuerpo, la mente se aquieta dando lugar a la verdadera paz interior. La tecnología antigua de Pranayama (Técnica de respiración), se incorpora en cada clase profundizando la integración del cuerpo físico, mental, emocional y espiritual. Tan simple como esta enseñanza aparece, los efectos son profundos. La clase se mantiene pequeña en un ambiente cálido y termina con una relajación profunda y una meditación dirigida. Mirta Edith Martínez 4503-3195

por Miriam Pescara