Las Flores y los Perros: Historia de un setter llamado KUKY Durante el mes de mayo de 2001 Kuky, nuestro setter de 8 años, estuvo al borde de la muerte, a raíz de un episodio de septicemia general por perforación intestinal. Aunque suene increíble, en menos de tres días, un huesito que comió inocentemente y que quedó mal astillado, nos cambió drásticamente la vida. Este es el relato de cómo las flores de Bach nos permitieron sobrellevar muy bien las dos cirugías y lo ayudaron a Kuky a recuperarse maravillosamente rápido durante el mes de internación domiciliaria (con suero, antibióticos y canalizaciones permanentes) que debió soportar. Sí, dije “nos” porque tomaba flores él y también tomábamos flores nosotros, su familia… Es difícil de explicar o de creer para quien no tiene mascota, pero la angustia y la incertidumbre que pasamos en ese momento, fue inmensa. Kuky para nosotros, aunque fuera tan solo un perro, era un miembro de nuestra familia en peligro de muerte! Quienes han vivido alguna vez este tipo de situaciones, saben que en esos momentos uno pone a prueba su temple y sus creencias y en mi caso así fue. Además pude comprobar personalmente si las flores funcionaban o se trataba de meras especulaciones lo que se decía sobre sus efectos. Para darles una idea les diré que la cirugía había sido muy complicada y la sutura atravesaba todo su abdomen. Para recuperarse Kuky necesitaba estar muy quieto y mantenerse fuerte. Dada lo avanzado de la infección, una semana después fue necesaria una nueva cirugía. Todo pasaba rápido, contra reloj y la doctora decidía minuto a minuto que modificaciones hacer ya que las posibilidades de supervivencia eran mínimas, estaba en terapia intensiva canina. Para nuestro asombro (familia y veterinaria), cada vez que Kuky tomaba flores evidenciaba un cambio muy importante en su humor, era increíble observar lo "alegre" y activo que se ponía a pesar de lo delicado que estaba. Para quien tuviera dudas, esto dejaba algo muy en claro, era imposible que los efectos fueran de pura "sugestión" en un perro. Que él se moviera no era bueno, por lo cual me pidieron que no le administrase flores por unos días, ya que la gravedad de la cirugía requería que estuviese muy quieto. Preferían verlo "caído" a que comenzara a querer pararse o inclusive juguetear estando recién operado! Una vez superada la crisis y pasados los primeros días post-quirúrgicos, me autorizó a darle las flores con frecuencia y a aplicarle en toda la zona cercana a la herida un gel casero que contenía flores similares a las del Rescue Cream. Esto favoreció y aceleró la cicatrización tanto, que en la actualidad no tiene ninguna marca relacionada con las cirugías que tuvo. Como podrán imaginar, desde ese entonces, toma las flores del Dr. Bach con muy buenos resultados. Su fórmula personal lo ayuda a mantenerse más sano a pesar de que su salud fue siempre frágil ya que tiene otitis crónica por unos pólipos en la oreja y padece de hipotiroidismo. Hace unos años, en algún momento suspendí las flores por unos días, suponiendo que más que nada ayudaban a su buen estado de ánimo y que nada tenían ya que ver con su salud física. Para mi desconcierto y el de su doctora, un fin de semana largo la otitis recrudeció, los pólipos de su oreja se inflamaron e infectaron comenzando nuevamente a supurar. Esto era increíble, hacía meses que no sucedía, para complementar la situación, una erupción le cubrió todo el lomo, y empezó a descamarse generándole picazón y dolor. Era imposible visitarla en ese momento, era fin de semana largo. Al ver la secreción purulenta y muy abundante que tenía en la oreja, lo traté inmediatamente con Crab Apple (en forma local y por boca) y lo hice con tintura del stock, sin hacer ninguna disolución en agua. Es sabido que en el oído humano esto está contraindicado, pero el caso era serio, el stock bottle era “alcohol” y yo me arriesgué agregándole al remedio ótico que uso para la limpieza local de la oreja de Kuky dos gotas de Crab Apple. Como me pareció insuficiente “dosis” le di a él unas gotas en la boca, de esa manera reforzaba el trabajo de la flor. Su doctora lo revisó unos días después y le indicó un tratamiento con antibióticos por boca para tratar la piel que estaba infectada, además de ketoconazol (también por boca), por la descamación de la piel del cuerpo y los hongos del conducto auditivo. No le indicó nada a nivel local en el oído, ya que quería esperar hasta obtener los resultados de un cultivo de esa secreción. Envió al laboratorio la muestra pidiendo un antibiograma para saber con certeza que droga era la más adecuada. La veterinaria estaba segura de que en esa supuración, algún germen y hongos prosperarían, ya que no habíamos usado todavía ninguna "medicación" a nivel local, solo las gotas del Crab Apple provenientes del Stock Bottle. Conversando sobre lo sucedido, me preguntó si había habido en la vida de Kuky algún cambio significativo en este último tiempo: hábitos, humor, comida, etc.. No recordé nada importante, salvo que hacía una semana que se le había terminado su fórmula y yo no se la había repuesto. Esto increíblemente parecía haber resultado en una desmejoría de su salud. Armamos entonces juntas una fórmula para Kuky y fue la siguiente:  Oak: porque a criterio de su veterinaria esta flor reflejaba su personalidad y personalmente coincidía plenamente con ella. La diferencia era que ella podía compararlo con otros perros, y al respecto me decía que Kuky era "buenazo" y confiable, ya que no importaba cuan dolorosa fuera la curación, o cuan intenso fuera el dolor, él era incapaz de quejarse o morder a quien lo estaba atendiendo, siempre intentando seguir cuando otros hubieran ya claudicado. Aún estando muy grave y dolorido (cuando tuvo la perforación intestinal), estaba siempre sereno y estoico, como un verdadero Oak!  Crab Apple: porque era necesario “limpiar” la infección bilateral y la piel, además de que por el desmejoramiento general de su salud le vendría bien un antibiótico natural.  Cherry Plum: por la pérdida de control que en esos momentos tenía, se volvía loco del dolor y a raíz de esto iba golpeándose contra todo y todos. La otitis bilateral era la responsable de esta conducta...  Impatiens: por lo nervioso y tenso que estaba ese día y que fue muy evidente durante la consulta A los tres días, en una nueva visita, ya podía verse que estaba mejor, y en opinión de su doctora, se notaba la diferencia que el tratamiento floral había generado. Se habían acelerado los tiempos y los resultados de los medicamentos alopáticos. Una semana después, llegaron los resultados del cultivo y "asombrosamente" ningún microorganismo había prosperado, como si él en realidad hubiera estado tratado con un “antibiótico” y un “antimicótico”, lo cual era muy extraño… Al final de cuentas la verdad era que, clínicamente Kuky ya estaba mejor y que el efecto combinado del antibiótico y el antimicótico alopático junto con su fórmula personal y el Crab Apple (en su líquido de limpieza ótica y en su fórmula) habían logrado que se recuperara de su otitis. Además se había disminuido nuevamente la inflamación de los pólipos de su oreja y reducido la descamación de la piel. Hoy con casi trece años, sigue tomando las flores “siempre” de manera ininterrumpida y se puede decir que “peina canas” gracias a ellas y a su veterinaria. Adriana Reati tel 15-6375-5015 mail: adrianareati@yahoo.com.ar o despertarfloral@yahoo.com.ar

por Miriam Pescara