ORIENTACIÓN LABORAL Y DESARROLLO DE CARRERA

CÓMO CAMBIAR PARA ENCONTRAR SATISFACCIÓN EN EL TRABAJO

Más allá de nuestro deseo de ser independientes cuando estamos empleados o de valorar los beneficios de la relación de dependencia cuando somos autónomos, lo cierto es que los adultos logramos el cambio laboral cuando nos comprometemos con el mismo, cuando estamos dispuestos a convivir con la ambigüedad y la incomodidad de la transición y cuando nos animamos probar.

El cambio es un momento para experimentar y descubrir cuál es la actividad que está más en línea con quiénes somos ahora. Por eso el proceso para definir nuestra nueva identidad laboral implica: - probar y experimentar, - relacionarse con nuevas personas, - hacer el cambio de manera gradual, - tener momentos de evaluación. Probar y experimentar: Esto nos permite aprender mejor sobre nosotros mismos y sobre nuestros objetivos y aspiraciones. Cuando experimentamos sobre una nueva actividad haciendo algo de manera independiente, como voluntario o capacitándonos, podemos tomar distancia de nuestro actual trabajo y mirar desde otra perspectiva. La introspección y el análisis son útiles pero no garantizan que en un año no reaparezca nuestro malestar. Relacionarse con nuevas personas: Quienes están más cerca nuestro, a pesar de sus mejores intenciones, pueden influir de manera negativa sobre nuestra decisión de cambiar. En estos momentos la familia y los amigos suelen no ser suficiente para apoyarnos. Para ver cuáles son las nuevas opciones es necesario relacionarse con gente que comparta nuestros intereses o deseos de cambio, personas que admiremos o que hayan atravesado una transición en su trabajo. Hacer el cambio de manera gradual: Los cambios en la carrera suceden de forma gradual y para ello lo mejor es apoyarnos en pequeños logros para ir generando un cambio más profundo. Tener momentos de evaluación: Probamos y experimentamos para obtener información que nos acerque a hallar soluciones. Por eso es importante tener momentos de evaluación para no quedar atrapados en actitudes de “sí, pero…” que nos inmovilizan. A veces creemos que los obstáculos están relacionados con la falta de tiempo, el dinero o la educación, cuando estos en realidad no son obstáculos sino excusas. El mayor obstáculo para el cambio suele ser uno mismo.

Prof. Andrea María Paz Especialista en psicopedagogía laboral Tel 4551 1794 E-mail a.paz@fibertel.com.ar www.a-paz.com.ar

por Miriam Pescara