Los médicos sacerdotes de las antiguas altas civilizaciones asiáticas conocÃan métodos de relajación y autosugestión, pensemos en las enseñanzas del yoga o en la meditación ZEN del Japón. Estas técnicas aún siguen siendo un enigma para los occidentales ya que están unidas a la religión y filosofÃas orientales y despojarlas de estos fundamentos conlleva a una pérdida de efecto y por lo tanto no es fácil llevarlas a la práctica. A pesar de esto, existen técnicas de relajación aplicadas en el occidentes que tienen su raÃz en estas antiguas enseñanzas, entre ellas el entrenamiento autógeno, que sin las experiencias recogidas hace milenios no existirÃa una ayuda de vida tan efectiva..
El neurólogo berlinas J.H Schultz desarrollo un procedimiento terapéutico que elaboró con precisión cientÃfica y aplicable fuera de cÃrculos culturales que se llama entrenamiento autógeno y que a partir del primer ensayo del mismo millones de seres humanos han logrado mejorar su condiciones de vida y seguridad en si mismos despertando nuevas fuerzas y aptitudes lo que demuestra que Schultz logro su propósito.
Habiéndose desempeñado en una clÃnica de hipnosis, sus experiencias le mostraron el camino correcto para desarrollar un método de autoayuda que todos podemos aplicar sin control médico y para toda la vida. El origen de entrenamiento autógeno es la hipnosis: existe un vÃnculo entre el hipnotizador y el hipnotizado donde la atención y el interés esta dirigida hacia el hipnotizador y cualquier molestia o pensamiento extraño impedirÃa la inducción hipnótica. De tal manera el hipnotizado se halla en un estado de total receptividad, con su mente en blanco pronta a tomar las sugestiones en actitud de dependencia y pasividad constructiva con el objeto de poder alcanzar el fin que se ha fijado, es decir mantener indiferencia pasiva para no obstaculizar ni ayudar al hipnotizador, y tener una buena disposición respecto al mismo.
Quien se acerca al entrenamiento autógeno puede imitar la actitud caracterÃstica de la hipnosis teniendo presente que esta consiste en una relación de dos personas y el training autógeno es una relación consigo mismo. Es decir quien lleva a cabo el entrenamiento debe asumir una actitud receptiva frente a la propia corporalidad manteniéndose en carácter de espectador pasivo de si mismo. Bien entrenado puede sumergirse en un estado de total introspección anulando estÃmulos externos y fenómenos mentales depresivos lo que favorece la liberación de inconsciente.
El objetivo del entrenamiento es la relajación completa, dominio de las funciones fÃsicas y el efecto positivo sobre actitudes psÃquicas y que al avanzar logra que el practicante se libere en su interior y se sumerja hasta que todas las funciones fÃsicas coincidan en forma armónica.
El entrenamiento autógeno consta de un grado inferior y uno superior. En el primer nivel ayuda a aquellos que sufren de estrés, nerviosismos, trastornos del sueño y molestias orgánicas de origen psÃquico las que son tratadas con ideas fuerzas y mediante visualizaciones orientadas. En el según do nivel el entrenamiento ofrece la oportunidad a quien lo practique de conocerse mejor asimismo y establecer contacto con aquellas partes de la personalidad que lo influencian y de cuya existencia no es consciente pudiendo evitar penurias fÃsicas y mentales.
Si nos preguntamos para que sirve el entrenamiento autógeno y hacemos un paralelismo con la gimnasia fÃsica, concluimos que esta es útil tanto a la persona sana con un buen desarrollo muscular y estructura fÃsica robusta como a quien tiene malformaciones musculares defectos de desarrollo y posturas incorrectas; del mismo modo si consideramos al entrenamiento autógeno como una gimnasia mental, ponemos de relieve su función de prevención y de curación ya que contribuye al equilibrio psicofÃsico en quien lo posee e interviene en trastornos psicosomáticos y neuróticos en quien tiene una estructura psicofÃsica frágil.
El entrenamiento autógeno es un camino para ayudarnos en nuestra vida en las innumerables pequeñas y grandes dificultades con las cuales debemos lidiar en nuestra vida cotidiana. Quien aprende a convertirlas en positivas gracias al entrenamiento no padece de problemas insolubles ni dudas que lo agobien ni angustias y depresiones que lo paralicen.
Se necesita un motivo para este entrenamiento y la experiencia dice que cuando solo se quiso probar algo por curiosidad y no se obtuvo el éxito de inmediato se suele abandonar antes de lo previsto, salvo que exista un objetivo importante a alcanzar. Una vez comenzado el entrenamiento se debe continuar toda la vida lo cual repercutirá en más salud y sensación de vida completamente nueva.
Osvaldo l Propatto Osvaldolpropatto@hotmail,com
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